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Más allá del manto de neblina: apuntes sobre una poética de Malvinas

Actualizado: 23 abr

"Malvinas no es el conflicto bélico del Atlántico Sur. Malvinas es 503 años de historia", nos enseñaba Edgardo Esteban hace algunas semanas. La propuesta de Javier Geist también va en esta dirección.

A través de este texto no sólo aprendemos esa Historia previa a la Guerra, que también forma parte de Malvinas. Javier presenta una interesantísima antología de poesías que tienen como tópico a las Islas, y hace para nosotros un exhaustivo análisis que amplía la mirada sobre el tema. Como él mismo sostiene: "el (...) artículo (...) busca (...) mostrar que hay algo más allá del manto de neblina del pasado y que quizás, pueda ayudarnos a entender un poco más el presente".


por Javier Geist





El presente artículo ensaya algunos análisis generales de la producción poética argentina, previa al conflicto bélico de 1982, que tiene a las Islas Malvinas como tópico. Toma como eje central la obra Poesía argentina y Malvinas: Una antología (1833-2022)*1 de Foffani y Torres, cuyo trabajo ha permitido una mirada más integral al conjunto de obras poéticas reunidas bajo este tema.


Malvinas y una disputa originaria

Recorrer la historia de Malvinas es atravesar la historia de sus conflictos. Se ha escuchado más de una vez que Malvinas es una herida abierta, siempre haciendo referencia a las consecuencias que el conflicto bélico de 1982 ha traído para la Argentina. Sin embargo, hoy me atrevo a decir que Malvinas siempre fue una herida abierta, ha sido un territorio en disputa desde su “descubrimiento” a manos francesas, del que aquel territorio heredó su nombre les maulines. La ocupación francesa de las Islas solo duró un breve lapso de tiempo, de 1764 a 1767 cuando fueron entregadas a España como un anexo del Virreinato del Río de la Plata. Ese fue solo el comienzo de la puja.


Para ese entonces, Inglaterra ya había fijado su vista sobre el territorio y afilado sus garras. En 1766, mientras se dirimía el conflicto, un buque inglés se asentaba en el territorio fundando el denominado Port Egmond, al oeste de la Gran Malvina. España reclamó la usurpación y estuvo a punto de llegar a la guerra, pero finalmente Inglaterra desistió de su empresa, renunciando a su soberanía y entregando de manera completa a España el control del territorio en 1790, con la firma del tratado de San Lorenzo de El Escorial. Aunque solo sería una pausa en la puja territorial.


Con la Revolución de mayo de 1810, nuestro naciente país toma de España la administración de las Islas, como figura en un documento firmado por Cornelio Saavedra, el 30 de mayo de 1810*2 . Posteriormente, se realizaron varios actos de soberanía, entre los que destaco la instalación en 1820 de la primera población estable, dedicada a la ganadería y el nombramiento de Luis Vernett como gobernador de las tierras en 1829.


Tan solo tres años más tarde, Inglaterra, conjuntamente con el apoyo de los Estados Unidos, tomarían posesión de las Islas, destruyendo el asentamiento urbano y asesinando a la población que allí residía. Es de este tiempo la rebelión encabezada por el Gaucho Rivero, quien organizó a los pobladores en una revuelta para enfrentar la invasión, pero terminó prisionero de Gran Bretaña. El mismo regresaría años más tarde al territorio argentino y pelearía en la batalla de Vuelta de Obligado, pero esa historia ocupa otra vertiente diferente a la que pretendo tratar hoy.


Este año, 1833, es importante porque allí se registra la primera producción poética sobre Malvinas. De autoría anónima y con un claro tono de denuncia, es publicado en el diario La gaceta mercantil, el 21 de enero de 1833, Malvinas y los ingleses. Del cual me parece preciso recuperar sus versos finales:


...Malvinas

No es el último teatro. – ¡Ah Nuevo Mundo!

Tu libertad vacila: –el leopardo

Devora y no se sacia–. Abre los ojos,

Apercibe los brazos; y renueva

De Whitelocke y Beresford los tiempos. (38)*3


De ellos quiero destacar algunas cuestiones. En primer lugar, su poder profético, no va a ser la última vez que Inglaterra despliegue su fuerza militar sobre estas tierras. También su conexión con el pasado. Los capitanes de las invasiones inglesas, cuyos brazos vencidos vuelven a cernirse, fantasmagóricamente, sobre el territorio austral. Estos versos inauguran también un estilo y un tópico. Las futuras producciones sobre Malvinas, todas previas a la guerra de 1982 tendrán el mismo tono, una voz poética que mezcla la añoranza, la denuncia y el reclamo de la soberanía.


La voz de los poetas: entre el reclamo y la construcción de un imaginario

Luego de la usurpación británica de 1833, Argentina comenzó un largo derrotero de reclamos por vía diplomática para recuperar su soberanía. Todos los reclamos presentados, tanto a la misma Inglaterra como a los diversos organismos internacionales recibieron una rotunda negativa por parte de los invasores. Durante el primer centenario de la invasión las producciones poéticas se hacen eco de estos reclamos. Podemos apreciarlo en obras como La cautiva (1879) de Martín Coronado, que personificando a las islas les endilga el dolor de la pérdida:


Allá, tras la neblina

En que parece que a tocar sus brumas

El cielo al mar se inclina,

Hay una tierra que nació argentina

Y en la borrasca se ciñó de espumas.


A aquella tierra un día

el sol de Mayo la besó en la frente,

Y hoy llora todavía,

Perdida y sola en la extensión vacía,

Con el recuerdo de su amor ausente. (40)



A la continuación del lamento como tema se le suma quizás uno de los elementos determinantes en cuanto a la caracterización de las islas “tras la neblina”. Motivo que reaparecerá constantemente en diversas evocaciones y que funciona de varias maneras. La neblina como fenómeno representativo de su clima, y a su vez como lo único que conocemos de ellas en este momento porque se nos está impedido acceder, la neblina como una pared tras la que se oculta algo, una tierra que, a esa fecha, es solo un recuerdo.

La niebla como elemento caracterizante vuelva a aparecer en La guardia en las Malvinas (1919) de Héctor Blomberg, en las estrofas finales:


...Del mar entre las pálidas neblinas,

Al eterno gemir de la marea,

Allí estará, mientras la luz clarea,

La guardia en las Malvinas (44)


El poema continúa con la temática, esta vez como un recordatorio constante, instando a los lectores a mantener la guardia y la mirada fija en las islas australes. Al cumplirse un centenario de la ocupación inglesa José Berruti publica Nuestras Malvinas (1933), en cuyos versos iniciales se continúa la caracterización iniciada por los anteriores poetas:


En el confín austral del continente,

por témpanos de hielo custodiadas,

en su obligado sueño, aprisionadas,

están nuestras Malvinas. A su frente. (45)


No se aprecia la presencia de la niebla como característica, pero sí del clima helado de las tierras y de la incógnita que representa su actualidad. Solo se conoce de ellas que están “en su obligado sueño aprisionadas”. El reclamo permanece vigente y en otro de los versos insiste en la descolonización de las mismas: “piden su libertad eternamente”.


Ya en 1941 aparece la obra poética más conocida sobre Malvinas. Ganadora del concurso organizado por la Junta de recuperación de las Malvinas. Marcha de las Malvinas (1941) de Carlos Obligado recupera, condensa y organiza los recursos observados en los poemas anteriores. No parece una casualidad que su comienzo: “Tras un manto de neblinas / no las hemos de olvidar” evoque la figura de la niebla como característica determinante, a la par de la insistencia por recordar el tiempo en el que tuvimos plena soberanía de aquel territorio.


El recuerdo del amor ausente de Coronado también se ve transfigurado en la personificación del sentimiento en los versos “Ningún suelo más querido / de la Patria en su extensión”. Asimismo se aprecia el tono de denuncia y reclamo “¿Quién nos habla aquí de olvido, / de renuncia o de perdón?”.


Si bien la fama de esta obra se debió a su instrumentación a partir del Estado Nacional, bajo la normativa de un programa, y de su uso escolar en cada uno de los actos conmemorativos que se llevaban a cabo los 10 de junio, en homenaje a Luis Vernet, primer gobernador de las islas, es preciso entender que la obra sintetiza una serie de temáticas que dan cuenta de una tradición poética sobre Malvinas, que aunque breve hasta esa fecha, contribuyó a consolidar varias figuras que permitieron la construcción de un imaginario sobre Malvinas, más allá de los reclamos diplomáticos.


Hasta este punto los poemas citados habían aparecido de manera esporádica, en publicaciones de periódicos, o en el marco de algún concurso. Vale destacar también la presencia de algunas canciones populares sobre esta temática que aquí no fueron incluidas pero que también colaboraron al imaginario como, por ejemplo, la zamba Brumas Malvineras de Juan de los Santos Amores, en cuyos versos también se aprecian los tópicos antes citados: la lejanía, el desconocimiento de su actualidad y el reclamo siempre vigente. Por ejemplo en los versos: “Malvinas de mis ensueños / ¡Ay! que lejana que estás / tu lejanía es de tristeza, Señor, / como tu puerto de soledad” y hacia la mitad de la canción: “Tu de emoción llorarás / cuando te arranque de los corsarios / que te robaron un siglo atrás”.


Pero, en 1946 aparece el primer libro de poemas dedicado íntegramente a Malvinas como tema, Cancionero de las Islas Malvinas de Luis Ortíz Behety. La obra es sumamente extensa en comparación con sus predecesoras, retoma los temas y caracterizaciones citados y los amplía considerablemente.


Ensaya un recorrido histórico, evocando la voz de diferentes personajes históricos. Da inicio con Canción de Manuel Moreno, hermano menor de Mariano Moreno, quien tuvo una fuerte labor diplomática encabezando reclamos por la soberanía de las Islas*4 y es presentada de la siguiente manera: “El infrascripto protesta formalmente en nombre de las Provincias Unidas del Río de la Plata contra la soberanía asumida últimamente por la corona de la Gran Bretaña en las Islas Malvinas (…) Manuel Moreno. Londres, 17 de junio de 1833” (48). El texto poético insiste en la temática reclamatoria sobre las Islas por ejemplo en los versos: “No pedimos piedad, sino justicia, / No es posible, Señor, tanta servicia/ Concebir ningún humano pecho” (48).


Otro homenajeado por los poemas de Ortíz es el ex gobernador de las Islas, en Canción de Luis Vernett, en la que se detalla el momento de la invasión de 1833, en versos como: “Acosan el mar de la patria amada, / Vienen a saquear, vienen a matar, / No respetan leyes ni respetan nada” (49).


Otro de los poemas está dedicado a la población argentina que logró instalarse allí antes de 1833. Es dable aclarar que las Islas no tuvieron población autóctona, o al menos no se tienen registro de ello, en principio debido al difícil acceso que presentan y a la imposibilidad de sustento que su clima genera. En La población introduce la temática un fragmento del diario de Luis Vernet en el que se describe la toma de posesión, haciendo hincapié en el clima “Neblina por la mañana temprano”, que posteriormente sería tan evocado por poetas. En sus versos desfilan los nombres de varios de los pobladores de los cuales es dable destacar:



Allí Vernet soñó con sus poblados,

“Rosas”, “Dorrego”, con sus casas blancas,

¡Oh, los sueños que son triste ceniza,

Oh, los fugaces sueños disipados;


Arde la brea, la colonia crece,

Se mazna el hierro, se desangran fraguas,

Y se trenzan badernas y libanes,

Mientras el negro son del mar la mece.


Núñez, Rivero, Báez, Acuña, Flores,

Baxter, Vallejos, Juan Simón, Brisbane,

Luna, Heredia. Metcalf, Godoy, Correa,

Oh, corazón de recios pobladores.


El próximo libro de poemas publicado es Oda Austral: Antártida y Malvinas Argentinas (1948) de Enríque González Trillo, quién también publicaría, en 1971, Estas Islas son nuestras. Del primer volumen se destacan Tierra nuestra, Argentina tierra nuestra en el que retorna el tema de la pérdida como motivo predominante, en los versos “Islas Malvinas, desdichadas islas, / bajo otra enseña, allá en el mar, perdidas” a la que se le suma una precisa descripción de las características naturales, el paisaje y el clima, alejándose del clásico manto de neblina y destacando sendas cualidades como:


Con su brumosa lejanía oceánica

y su consuelo de secretas lágrimas.


Con su infinita soledad de espumas,

con su viento acerado y con sus lluvias.


Con sus desnudas piedras, con sus yermos

y sus grises marismas y sus cerros.


Con sus ríos de piedras y sus herbajes

rudos, en lo profundo de sus valles.


Con sus negros pantanos, sus turberas

y el viento loco de sus noches ciegas.


Con la humildad de sus desnudos árboles

la violencia de sus huracanes.


Con su siglo de penas y de angustias… (56)


En otro poema titulado Patagónica tierra sin olvido, el autor esboza un crítico recordatorio en los versos: “Olvidamos sus angustias y su martirio, / su deshonor y su doliente espera, / mientras ansiamos, en viril delirio, / ver flamear allá nuestra bandera.” (57). Como así también en los de Estas Islas son nuestras (1971), en la que podría inferirse un cuestionamiento a la pasividad diplomática de los reclamos:


ESTAS ISLAS SON NUESTRAS. Lo sabemos

y el mundo entero sabe que son nuestras,

pero hace más de un siglo que callamos

y soportamos la terrible afrenta.

Estas Islas son nuestras y nos fueron

arrebatadas sin que nada pueda

decir cómo hasta ahora hemos dejado

que una mano pirata las retenga.

(…)

No las desamparemos en su angustia,

librémoslas al fin de su condena,

luchemos porque vuelvan a la patria… (58)


En 1966 Miguel Tejada publica Canto a las Islas Malvinas. Uno de los poemas del volumen está dedicado al piloto argentino Miguel Fitzgerald, quien fue el primer argentino en sobrevolar las Islas Malvinas y plantar bandera sobre esa tierra el 8 de septiembre de 1964*5, fecha que se desprende el título del mismo Quede grabado este 8 de septiembre, y que en sus versos evoca el evento de la siguiente manera:


Fitz Gerald cruza cielos

con alas de Idealismo;

es piloto civil y usa sus alas

para dar en los cielos, claros signos.

En un vuelo de amor llegó a las islas

y fue dueño del mar sin ser marino;

confirmó con sus alas todo el cielo

repitiendo la cruz de su bautismo*6;

y asustó a los intrusos moradores,

sin bombas, solamente con el limpio

emblema de la patria que flameando

rubricó los derechos argentinos.


También ensaya su homenaje a los 18 jóvenes argentinos del llamado operativo cóndor que llevaron a cabo la misma proeza que el citado el 28 y 29 de septiembre de 1966. Y que homenajea en Canción de los 18 muchachos de la siguiente manera:


Lo que interesa

es la Argentina

y Las Malvinas.

Fuimos al sur cielo adentro

y llegamos

cuando el alba florecía

y se abría

el 28 en que elevamos

nuestra enseña y consagramos

nuestro día. (73/74)


La sustancial diferencia entre este libro y sus antecesores es que da cuenta del regreso de los argentinos a las Islas. Su accionar marcó un hito dentro de la historia y, aunque al día de hoy es poco revisitado, ayuda a construir una visión más amplia del fenómeno que ha promovido las obras poéticas que ocupan este artículo.




El último libro de la lista es Canto a las Islas Malvinas (1968) de Ismael Moya. El mismo vuelve a realizar un recorrido histórico por los eventos ya mencionados. Pero presenta algunas novedades como un homenaje a la figura del Gaucho Rivero, a quien menciona en Cantata al héroe de las Malvinas, encabezada por una presentación en prosa al estilo de los poemas de Ortíz, que cuenta la organización de los habitantes ante la invasión inglesa de 1833, a quién le otorga voz y lo cita de la siguiente forma:



Muerde Rivero sus labios.

Su férrea mano se crispa

sobre el mango del facón

como en violenta caricia.

Y en el clarín de los vientos

su grito guerrero envía:


RIVERO

¡Hermanos, llegó la hora!

Nos jugaremos la vida

porque las Malvinas dejen

de ser dolientes cautivas. (100)


Otro personaje histórico recuperado por el autor es la figura del Fray Domingo de Velasco quien ocupó la capellanía de la capilla del Puerto de Nuestra Señora de la Soledad de las Malvinas, desde el 12 de enero de 1771 hasta fines de 1773, del cual no hay mucha información disponible, lo que permite de forma más libre la construcción de una imagen poética, en la que se destacan su labor humanitaria y religiosa:


–Tienes el cuerpo aterido,

fray Domingo de Velasco.

Mal te hará andar en las noches

tan rudas por estos páramos.

Y al curtido cazador

le respondió Fray Velasco:

–En esa cabaña está

un lobero agonizando.

Le llevo los sacramentos.

Ven a orar conmigo, hermano. (108)


El último personaje que evocan los versos de Moya es el del Dr. José Francisco Ugarteche, quien al momento de la invasión británica de las Islas ocupaba interinamente el cargo de Ministro de Hacienda, y se lo destaca dentro de los estudios históricos por ser el único que respondió a la consulta sobre el tema sugiriendo tomar las armas y recuperar el territorio por la fuerza*7, mientras que el resto de los ministros sugerían un reclamo por vía diplomática. A él le dedica unos versos reivindicando su figura, sus consejos políticos, y lamentando la falta de atención a su reclamo. Destaco el presente fragmento:


José Francisco Ugarteche,

predicaste en el desierto;

diste las claves certeras,

desdeñaron tus consejos,

y a ciento treinta y cinco años

con indignación y duelo,

vemos a nuestras Malvinas

todavía en cautiverio

José Francisco Ugarteche,

predicaste en el desierto,

pero brilla en las conciencias

como una estrella, tu ejemplo.



El pensamiento de Ugarteche abre una polémica vigente. Sabemos, con la mirada actual, que seguir esos consejos ciento cincuenta años más tarde nos traería solo tragedia, pero su rol histórico no deja de ser interesante para su tiempo. En cuanto a la evocación y ficcionalización de los personajes históricos llevada a cabo por Ortíz y por Moya, comienzan a delimitar un tópico que se expandirá notablemente dentro de las letras argentinas y también latinoamericanas, en las novelas históricas de fin de siglo como El entenado de Saer o La revolución es un sueño eterno de Andrés Rivera.


Despejar la niebla del pasado

Suele escribirse mucho, y más en estos días sobre Malvinas a partir de la injusta Guerra a la que fueron llevados nuestros jóvenes en 1982. Las causas son obvias, la cercanía con los acontecimientos, la cantidad de testimonios que aún somos capaces de recuperar, el cuantioso volumen de obras literarias y documentales que no dejan morir en el olvido las diversas luchas.


Yo mismo he escrito y presentado algunos artículos sobre el tema*8. Malvinas es y seguirá siendo una causa nacional en sus múltiples facetas: la injusticia de la colonización y los oídos sordos de la comunidad internacional; la negligencia y la violencia de los gobiernos de facto en el despropósito de una guerra que, como lo explicita el Informe Rattenbach*9, fue llevada a cabo con la mayor impericia posible; la violencia social y el abandono estatal al que fueron sometidos los ex combatientes; y una incesante lucha por la memoria, cuando en la actualidad se asiste la preocupante entrega de la soberanía nacional a manos de un gobierno que, en declaraciones públicas, reivindica los criminales de guerra como Margaret Thatcher.


Considero que revisar el pasado poético de Malvinas es contribuir, desde mi humilde lugar, a la construcción de una mirada más amplia aún sobre el tema. Escribo para pensar y reflexionar en que hay casi dos siglos de lucha social y poética, que han contribuido a conformar un imaginario colectivo, constantemente en peligro de caer en el olvido. El presente artículo no busca ser exhaustivo ni completamente abarcativo, sino mostrar que hay algo más allá del manto de neblina del pasado y que quizás, pueda ayudarnos a entender un poco más el presente.





Notas


*1: Foffani, E. y Torres. V. (Coords.). (2023). Poesía argentina y Malvinas: Una antología (1833-2022). La Plata: Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. (Pasados Presentes ; 3).

*3 Las páginas citadas corresponden a la ubicación en el volumen de la nota (1).

*5 Sobre la vida de Fitzgerald y las acciones mencionadas puede consultarse: https://www.marambio.aq/fitzgeraldmalvinas.html

*7 Sobre Ugarteche y su rol puede consultarse http://www.revisionistas.com.ar/?p=22378 y algunos de sus documentos manuscritos en https://ecana.cancilleria.gob.ar/userfiles/muestra_malvinas_soberania_10_de_junio.pdf

*9 El informe fue desclasificado durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner en 2012 y puede consultarse en https://www.casarosada.gob.ar/informacion/archivo/25773-informe-rattenbach



 

JAVIER GEIST



Javier Geist es Profesor de Lengua y Literatura, y estudiante de la Maestría en Estudios Literarios Latinoamericanos de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, se desempeña como docente en educación media y de adultos en escuelas del conurbano bonaerense, es editor en la revista digital de arte, literatura y pensamiento Boca de Sapo.

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