Rapiña: del escenario al territorio sonoro

¿Cómo llevar una obra de teatro al universo sonoro? Rapiña se transforma en podcast y Belén López del Río ensaya una respuesta hecha de voces, cuerpos, sonidos y silencios, sin perder la dimensión comunitaria que atraviesa el proyecto. El podcast puede encontrarse en Spotify: https://open.spotify.com/show/033ZjjZDEXoNIXY3L0qts7?si=cHOAnVIdRPi2gbAAnmE1kQ&utm_source=copy-link

La radio es un teatro ciego. Y, pese a que los cambios tecnológicos han incidido en el consumo, hay formas que permanecen. El universo sonoro nos permite habitar una dimensión donde una voz, un ruido o un silencio son suficientes para despertar imágenes.
El podcast recupera mucho de esta tradición, aunque vuelve la escucha todavía más íntima: un susurro en los auriculares nos acompaña, nos cuenta la silueta de un territorio y la completa con su contenido. Es, también, un teatro sin un escenario visible en el que cada oyente ocupa un lugar fundamental al terminar de componer.
La obra teatral Rapiña se propuso transitar el desafío de saltar de un género a otro, preservando la dramatización como puente. De esta manera, la pieza, escrita y encarnada por las actrices María Eugenia Agesta y Alejandra Di Ricci, consiguió trasladar su espesor a un podcast.
La Lechiguana conversó con la periodista, locutora y docente Belén López del Río, quien estuvo a cargo de la adaptación y del diseño sonoro de la obra dirigida por Albino de la Puente.
La iniciativa, que la comunicadora trabajó en el marco de la Diplomatura en Podcast dictada por la Universidad Nacional de Rafaela, recupera la historia original, conserva a sus dos protagonistas y respeta la estructura central de la puesta.
“La obra dura entre cuarenta y cincuenta minutos. El podcast son cinco episodios de cinco minutos cada uno. Es una sola temporada y es conclusivo, porque cada episodio retrata un fragmento”, explicó del Río.
Una de sus preocupaciones centrales, indicó, fue no incidir en la trama, por lo que “el único recurso que se sumó al podcast fue una narración al inicio y al cierre”. La decisión buscó “darle un marco a la escena”, agregó, al tiempo que remarcó: “Pero no interviene ningún otro personaje, tal como sucede en la obra”.
Una propuesta comunitaria y sin restricciones de género
El proceso implicó transformar la corporalidad y la gestualidad del teatro en voces, sonidos y ambientes capaces de transmitir la misma sensación de encierro y opresión. “Creo que uno de los primeros factores que entró ahí fue la plasticidad de las chicas para ponerse a disposición de esta adaptación, que ya estaba pasando de un lenguaje teatral a un lenguaje basado en la palabra hablada”, reflexionó del Río.

Para la grabación, las intérpretes trabajaron de pie y con libertad de movimiento dentro del estudio de FM La Tribu, de modo que el cuerpo continuara interviniendo en la actuación. A esto se sumaron una narración de apertura y cierre, efectos sonoros y una música original creada especialmente para cada episodio. “Dejamos solamente un pie de micrófono y no había nada más dentro del estudio. Eso permitió que ellas pudieran usar la corporalidad que necesitaban, porque el espacio lo permitía”, contó Belén.
No es un dato menor la esencia comunitaria de la adaptación. Por un lado, está la tradición de una de las FM alternativas con más trayectoria. A su vez, de entrelaza el vínculo de amistad de más de 35 años entre Belén y María Eugenia, una de las actrices. De forma paralela, distintas voluntades se fueron congregando en una misma dirección: músicos, comunicadores y otros participantes. Cada cual aportando su parte: diseño gráfico, sonido, difusión.
Esta lógica de red pareciera ser una parte vital de una perfo todavía más grande, que no se agota en un solo género. El arte y la organización se entrelazan para contar, para narrar. Para denunciar y mostrar aquello que es el tema de la obra: la trata.
Más allá de las tablas
Además, la propuesta fue presentada en Estéreo, un festival de podcast realizado en Rosario, donde recibió devoluciones que permitieron pensarla más allá de su origen académico y proyectar nuevas instancias de circulación.

El podcast busca sostener la amorocidad presente en el trabajo colectivo y abrir un espacio para la reflexión. La ficción aparece así como una forma de recuperar la escucha compartida, generar conversaciones y acercar a nuevos públicos una historia nacida en el teatro. Como señala su realizadora, el impacto de la obra puede sentirse como un golpe, pero también convertirse en una posibilidad de liberación, encuentro y pensamiento.
“Para mí hay algo que se mantuvo en la esencia del podcast: lo comunitario, entendido como comunidad. Son comunidades que empiezan a convivir y a compartir”, sintetizó Belén. “Creo que eso se da en el marco de los espacios comunitarios y refuerza su importancia. Incluso en estos tiempos de miércoles y de horror pueden seguir gestándose este tipo de proyectos”, concluyó.




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