Odersaid: la supervivencia como última venganza
- Paz Solís Durigo

- hace 10 horas
- 7 min de lectura
Paz Solís Durigo conversó con Lula Comeron y Florencia Zaccagnini sobre Odersaid, la obra que escribieron juntas y protagonizan en la sala Planta Inclan (Inclán 2661, Parque Patricios). Luego de presentarse todos los viernes de agosto, tendrá una nueva función el primer viernes de septiembre a las 21 h y otras dos durante noviembre.
Entradas disponibles en www.plantainclan.com

El viernes 7 de agosto se estrenó Odersaid en la sala Planta Inclán, en Parque Patricios. Escrita por Elisa Carricajo, Lula Comeron y Florencia Zaccagnini, y protagonizada por estas dos últimas, la obra sigue a Lula, autora de la novela Re·sentida!, y a su prima Flor en el intento de llevar al teatro la violencia familiar narrada en el libro.
Paz Solís Durigo conversó con Lula y Flor para La Lechiguana. En esta búsqueda, cuentan, irrumpe la particularidad de su vínculo: un humor descarnado que apela a la memoria familiar, a una educación emocional compartida y a una absoluta falta de solemnidad. Frente a la asfixia del ideal de la “Familia Ingalls”, y entre risas incómodas, las primas desafían el lugar de las víctimas y desarman su propia historia a través de la parodia del cine clásico, el rock de los años 90 y los objetos cotidianos.
Así, Odersaid convierte una historia atravesada por la violencia en una comedia trágica y poética que hace de la resiliencia una forma de insubordinación y elige la supervivencia como última venganza. Una supervivencia que, lejos de pensarse como un gesto individual, aparece sostenida por una trama de mujeres que escuchan, acompañan y hacen posible que esa historia encuentre nuevas formas de ser contada.
El surgimiento de la obra fue, además, el disparador para la reedición de Re·sentida!. Como dice Lula, la novela también es una sobreviviente: volvió a circular “a fuerza de muchas mujeres” y hoy encuentra nuevos lectores a partir de cada función. El libro puede adquirirse en Planta Inclan antes o después de la obra:
Paz: ¿Cómo nace Odersaid?
Lula Comeron: La obra nace de una situación familiar en la que a Flor la tratan de resentida y, a partir de su angustia, le dije que tenía que hacer algo con su historia. Actuar, para ella, es sanador y, de ahí, surgió la idea de que sea un unipersonal, que después del intento de llevarla a las tablas, decidí transformarla en novela y contar también un poco de mi historia. El disparador de la obra nace de nuestro vínculo y nuestra forma de relacionarnos. Funcionamos como un contrapunto, de hecho, vas a ver que ella te va a contestar otra cosa. Eso fue lo que vio Elisa Lee Carricajo, directora de la obra y Sensei de vida.
Florencia Zaccagnini: Odersaid nace de una conversación con mi prima en la que le cuento las ganas que tenía de hacer un unipersonal con mi historia. Lula entonces se puso a escribir. De ese primer borrador surge su novela Re·sentida!
Para la presentación del libro hicimos una performance y ahí renació la idea de llevarla a escena. Lo que nos sorprendió es que, en el proceso, cuando ya se sumó Elisa, el unipersonal mutó a estar las dos en escena y poner ese vínculo como lo principal a explorar.
En ese sentido, ¿cómo fue llevar Re·sentida! de la novela al teatro? ¿Qué dificultades encontraron y qué cosas nuevas aparecieron en ese pasaje?
L: Estábamos con ganas de adaptarla, pero no teníamos claro por dónde ir porque el texto es bastante crudo. Y por esas cosas espectaculares de la vida, me caso en Planta Inclan, que ya es hogar, conozco a Lee y después de todo el surucundum de la fiesta le digo que le quería regalar una novela que había escrito, que teníamos muchas ganas de llevarla al teatro y de que Flor pudiera interpretarla. Ella, que es una generosa inmensa, enseguida me tiró la mejor y se llevó Re·sentida! de vacaciones. A su regreso, nos encontramos, charlamos un poco de la novela y de nuestras historias y de la dificultad de poder contar tanto dolor sin necesidad de taparse los ojos. La dificultad de poder representarnos como víctimas sin sentir vergüenza por serlo. Aparecieron nuestras historias sin máscaras, volvimos a contar, pero esta vez había una mujer en el "odersaid" que nos escuchó. Creo que fue una de las primeras veces que me sentí escuchada y contenida.
F: Nos encontramos en Planta Inclan. Ella estaba de un lado del mostrador y nosotras dos del otro, hablando, peleando, desdiciéndonos (como siempre). Elisa nos miró y nos preguntó si nosotras éramos capaces de llevar a escena ese vínculo que veía.
En un primer momento, encontrar tiempo para juntarnos fue una dificultad. Con Elisa nos veíamos una vez por mes, y charlábamos, improvisábamos y escribíamos. Luego, nos empezamos a juntar más seguido y eso ayudó a acelerar los tiempos.

La obra aborda una historia dolorosa desde el humor, ¿por qué eligieron ese registro?
L: Porque el humor alivia, porque nos permitimos reírnos de nuestros dolores. La risa es nuestro superpoder, algo así como el anillo que tenían los Gemelos Fantásticos. Y esta complicidad de acompañarnos y transformarnos en las que queremos ser.
F: En primer lugar, porque nosotras somos políticamente incorrectas. Es un poco el registro grupal. No queríamos tratar el tema con solemnidad y que sea difícil de ver. Después entendimos, en el camino, que también es una estrategia de supervivencia.
Esta historia se construye entre ustedes dos que son primas, ¿qué creen que aporta su vínculo familiar a la obra?
F: Todo, el vínculo es la obra misma. Con Lula nos miramos y ya sabemos qué piensa la otra. Muchas veces, de hecho, pensamos muy distinto y esto también aporta la contradicción y tensión que la obra requiere. No queríamos bajar línea, y esas miradas distintas que tenemos ayudan a no dar un mensaje o moraleja, sino más bien abrir preguntas. Igualmente, ni Lula es tan Lula, ni yo soy tan yo. En la obra exageramos las posturas para crear esa tensión también.
L: Ternura, complicidad, códigos de niñas sobreadaptadas en su lucha permanente por escapar a la idea de tradición y a ese ideal de familia que se vuelve una trampa. Tu propia celda.

En Odersaid, justamente, aparece cuestionado ese ideal, el de la ‘Familia Ingalls’, ¿qué idea de familia querían desarmar y qué otra forma de pensar los vínculos querían poner en valor?
F: Nosotras tuvimos familias muy disfuncionales en nuestra infancia, entonces los ideales que se veían en la televisión o en las compañeras de escuela eran totalmente diferentes a lo que vivíamos en nuestras casas. Todos esos modelos hacen que una elija en la adultez, quizá, de manera apresurada.
L: Claro, como dice la protagonista en la novela: “El sueño Ingalls y mi mente juegan una pulseada, se baten a duelo por eso que llamo familia y realidad".
La orfandad y la distancia afectiva son la naturaleza de nuestro paisaje, a eso también lo llamamos familia. Buscamos hogar en la series de televisión, novelas que supieron cómo aleccionarnos.
Nos queríamos alejar un poco a esa idea de familia convencional que se replica y duele, duele en silencio porque si se habla, es traición. Naturalizamos los domingos en familia y nos volvemos esclavas de un ideal que se vuelve regla. Una costumbre trivial que construye muros de culpa. Ya lo dijo Brecht: “No aceptes lo habitual como cosa natural. Porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural. Nada debe parecer imposible de cambiar”.
En la cancha de Huracán, una vez, vi una bandera que decía: “La sangre te hace pariente, pero la lealtad te hace familia”. A partir de ahí, ese fue mi rezo y mi idea de familia.
Ustedes sostienen que Odersaid es una comedia trágica y poética que elige la supervivencia como "última venganza", ¿qué significa para ustedes esa idea?
F: Hay tantas mujeres que hoy no pueden contar la historia. Que realmente estemos vivas, deseando, logrando metas y disfrutando de ello es una venganza. Y eso les jode tremendamente a los violentos. Porque no es sólo estar vivas sobreviviendo de casualidad, sino que además vamos más allá, la damos vuelta y la exprimimos a la vida.
L: Nuestra mayor venganza es estar vivas y ser canción, obra de teatro, novela frente al dolor.
También podríamos pensar a la reedición de la novela Re·sentida! como una forma de supervivencia: una historia que vuelve, se transforma y encuentra nuevos lectores. En ese sentido, me gustaría preguntarle a Lula cómo vive esta nueva circulación del libro a partir de la obra.
L: A la novela también quisieron matarla, también es una resiliente que a fuerza de muchas mujeres, especialmente la de mi buen amor, sobrevivió y está viva, late en cada unx de lxs lectorxs que salen de la obra, la compran con mucho amor para seguir abrazándonos.
Me interesa también saber qué significa Odersaid y por qué eligieron esa palabra para darle nombre a la obra.
L: Odersaid sería nuestra forma espanglish de nombrar "Otherside", la canción de los Red Hot Chilli Pepper que es fundacional en la novela. El nombre surge gracias a los ojos brujos de nuestra directora que estaba pispeando la novela después de horas de ensayo, y de la nada tira: Odersaid. Fue como una bendición. Nuestro Odersaid nada tiene que ver con la oscuridad, sino con el lugar de redención, nuestro Vilarejo*.
Por último, ¿por qué creen que la gente debería ver la obra de Teatro?
L: Porque interpela, te corre del silencio y te obliga a escuchar. Sana y abraza.
*Vilarejo: del portugués (pueblo, aldea).
Ficha técnica completa:
Intérpretes: Lula Comeron y Florencia Zaccagnini
Asistencia de dirección y producción general: Gimena Cos
Vestuario: Any Jonston
Diseño espacial y de objetos: Paco Fernández Onnainty
Diseño audiovisual: Gimena Cos
Diseño de Luces: Josefina Soria
Fotos: Nora Lezano
Dramaturgia: Elisa Carricajo, Lula Comeron y Florencia Zaccagnini
Dirección: Elisa Carricajo





Comentarios