Voces contra la derogación de la Ley del Libro
- Lean Alba
- hace 2 dĆas
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Integrantes de distintos espacios que conforman la cadena de producción independiente y comercialización de libros cuestionaron las razones que oculta el Gobierno Nacional detrĆ”s de las intenciones de derogar la Ley del Libro (25.542) y de los cambios que pretende introducir en la Ley de Fomento del Libro y la Lectura (25.446): āNos afecta a todos como población, no solo como sector de la industria culturalā, alertan.

Argentina transita el tercer aƱo luego de haberse convertido en un laboratorio de pruebas libertario conducido por un lĆder que dice odiar lo que, segĆŗn la Constitución Nacional, debe honrar. Tal vez la respuesta a este problema sea que para el oficialismo, la CN es un tĆtulo mĆ”s. Otro libro. Otro producto.
Hay quienes dicen que si esto fuera una novela podrĆa pensarse que serĆa un giro interesante para desarrollar un nuevo tramo de historia. Uno que es, con seguridad, distópico. Naturalmente, la Ćŗltima reflexiónĀ surge si leemos la realidad desde el campo nacional y con perspectiva popular.
El laboratorio libertario mantiene mĆŗltiples frentes abiertos. En todos ellos el relato es similar y pueden observarse que las acciones que se llevan adelante se hacen en nombre de la ālibertadā, āgente de bienā, āeficaciaā/ āeficienciaā. Existe una estandarización de la respuesta oficial contra el campo popular: asfixia económica, demonización mediĆ”tica/desinformación orquestada, represión y exclusión.
Tampoco hay modo de dejar de ver las continuidades a las que se abraza el laboratorio. Federico Sturzenegger es uno de los principales arietes. Fue secretario de PolĆtica Económica en la gestión de Fernando De La RĆŗa y uno de los artĆfices del Megacanje. Renunció en noviembre de 2001. Fue procesado por dicha operación y lo salvó la campana de la Justicia Federal. Retornó a la gestión con Mauricio Macri. Javier Milei imitó al expresidente de Boca y lo invitó a su plantel.
En los Ćŗltimos dĆas, se conocieron los nuevos blancos sobre los cuales el reconvertido en ministro de Desregulación y Transformación pretende pasar la motosierra.
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Contra la cultura
El proyecto que impulsa el ministro apunta contra la Ley de Protección a la Actividad Librera (25.542), que se encuentra vigente desde hace un cuarto de siglo. Y opera de la siguiente forma: la parte editorial fija un precio exacto para cada tĆtulo. Quien lo compra debe pagar lo mismo en una pequeƱa librerĆa o alguna cadena grande. AdemĆ”s, busca realizar cambios en la Ley de Fomento del Libro y la Lectura (25.446). Esto Ćŗltimo, que si bien pasó desapercibido en muchos radares, podrĆa tener como resultado la extinción de los programas de lectura.
Como no podĆa ser de otro modo, y con el fin de que la propuesta se convierta en hit, el oficialismo ya empezó a moverse al ritmo de āla libre competenciaā. El principal argumento es que esta maniobra permitirĆa salirse del esquema de precios Ćŗnicos con el fin de alentar la competencia.Ā Sobre este aspecto se erige el relato que promueve la derogación.

āCuando una editorial fija el precio de un libro contempla el costo que conlleva escribirlo, editarlo, distribuirlo, venderlo y muchos etcĆ©teras. De esta forma se genera un ecosistema que se retroalimenta con la circulación de librosā, explica Melisa del CFP N°24 Ediciones, editorial nacida a partir del trabajo en una escuela pĆŗblica de Flores de la Ciudad de Buenos Aires. āSin un precio Ćŗnico de venta al pĆŗblico, quien vende el libro decide el precioā, detalla.
āPara lxs autorxs, que las librerĆas de barrio o las editoriales chicas o independientes no puedan sostenerse significarĆa quedarse sin lugares donde publicar, sobre todo para autorxs emergentes y en gĆ©neros que no mueven grandes ventas, que necesitan tiempo o mĆ”s difusiónā, indica Elina, tambiĆ©n de CFP N°24 Ediciones. āLa desregulación, ademĆ”s, eliminarĆa el Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura y amenaza a las bibliotecas populares, promovidas por la Ley de Fomento del Libro y la Lecturaā, amplĆa respecto a una de las aristas menos debatidas.
Para Elina, ālo que esta desregulación busca desarticular es tambiĆ©n todo lo que crea comunidad y lazos desde abajo, como estos espacios de debate que escapan al discurso mediĆ”tico alineado con este gobierno, y la cultura misma, achatada al rango de mercancĆaā.
En esa misma dirección traza su hipótesis Mercedes Idoyaga de la editorial La MĆ”quina Eterna: āNos afecta a todos como población, no solo como sector de la industria culturalā. āLa bĆŗsqueda de la derogación de esta Ley tiene que ver con la intención neoliberal de ahogar la producción local. Todo el sistema de la industria editorial, si es fuerte y autónoma, genera autores y autoras, libros e intercambios de calidad, que permiten identificarnos y reconocernos como pueblo. Se trata de tener soberanĆa en el sentido artĆstico y cultural, y cuando se tienen gobiernos vendepatria se activan procesos en contra de esto mismoā, desarrolla.

Desde la editorial ubicada en el oeste del conurbano bonaerense, Idoyaga enfatiza: āUn pueblo que no se conoce es un pueblo manipulableā.
La derogación implicarĆa agredir todavĆa mĆ”s al ecosistema del libro, un sector sumamente castigado por las condiciones y en obvias desventajas frente a la posibilidades con las que cuentan las grandes cadenas que, con el objetivo de promover un tĆtulo, pueden permitirse reducir los mĆ”rgenes de ganancia. En el caso de las editoriales y librerĆas chicas, este procedimiento es imposible de replicar puesto que no cuentan con la espalda para incidir sobre el mercado. Idoyaga lo explica del siguiente modo: āAl eliminarse el precio uniforme de venta al pĆŗblico se permitirĆa la libre fijación de precios y estos sectores, que son capaces de reducir su mĆ”rgen de ganancia al mĆnimo habilitando descuentos masivos o dumping, cubrirĆan toda la oferta del mercado editorialā.
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Dumping: es una prƔctica comercial caracterizada como desleal debido a que se produce cuando una empresa vende un producto a un precio mƔs bajo que en el mercado de origen o, incluso, menor que el costo de producir dicho bien.
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Avanzar en la dirección que propone Sturzenegger tendrĆa ganadores muy claros. Gabriela
Lima Chaparro, deĀ BoRiS, Ćŗnica editorial en el paĆs en incorporar laĀ Lengua de SeƱas Argentina como segunda lengua, ubica a estos sectores en el mapa: āSerĆan las grandes cadenas que importan bestsellersā. La editora indica que las modificaciones pondrĆan la atención de la producción y la circulación āen los libros que se venden rĆ”pido y estĆ”n de modaā. āLo que se propone es una agenda de mercadoā, resalta, al tiempo que alerta: āEl lector verĆa reducidas sus posibilidades de lecturaā. āEs decir, perderĆamos la bibliodiversidadā, esgrime.
Las nuevas avanzadas inauguran el segundo semestre del tercer aƱo desde que el paĆs se convirtió en un laboratorio de pruebas libertario. Esta distopĆa para los sectores populares ya fue caracterizada. Incluso el mismĆsimo Norman Brisky dijo, en octubre de 2024, durante la entrega de los MartĆn Fierro al Cine: āNos estĆ”n afanando la ficciónā. āEstĆ” en la Rosada la ficciónā, amplió en ese entonces. Sus palabras no solo se referĆan al avance y endiosamiento de la IA, sino a la generación de condiciones para que esto ocurra.
Equiparar al libro con otros productos es resultado de la falta de compresión de la particularidad. Los libros son puertas a otros mundos. Dijo alguna vez Alberto Laiseca que el arte permite estimular la imaginación, algo que no suele caracterizar a las entidades educativas debido a sus sistemas de enseñanza. Romper el acceso a estos portales, entonces, es romper el acceso a los accesos.
Al margen de que exista un plan, las derechas del mundo envalentonadas por la retórica neofacista (a veces vendida como tecnofeudal para restarle beligerancia) navegan detrÔs de un mismo norte: la plena homogeneización.
Del otro lado, el pueblo intenta organizar sus singularidades. Conservarlas. Parece quieto, manso. Un fenómeno similar ocurre con la masa. Sobre todo, cuando gana volumen.
